Estamos en Birgu, antigua capital de la isla de Malta. Daniel, un chico mulato de
dieciséis años, es perseguido por la policía y busca refugio en casa de su abuela, quien
le acoge sorprendida. Seguro que Daniel ha montado una gorda...
La mujer intenta explicar a los policías que el chico es su nieto, pero él le amenaza con
una pistola. Un agente le dispara, hiriéndole. Intentando tranquilizar a Daniel, la
abuela le cuenta la historia de su familia, que tiene orígenes africanos y cuyas vivencias
son un cruce entre migraciones. Daniel escucha con indolencia y...
Estas viñetas, con los dibujos del congoleño Willy Zekid, nos cuentan las dificultades
de las personas de origen no europeo para integrarse en una Europa cada vez más
multicultural donde un extendido espíritu de acogida convive con reacciones de temor
y desconfianza hacia los extranjeros. El Informe 2005 del Observatorio Europeo del
Racismo y la Xenofobia revela, efectivamente, una integración difícil y probablemente
aún lejana. Los gitanos son la población más discriminada, pero también las personas
que provienen de África, del Medio Oriente, de Asia o de América Latina sufren la
desigualdad. En lo que respecta a la situación de Malta –Daniel es de hecho
el nieto maltés de un soldado afro-americano– la integración no se presenta muy
positiva para los inmigrantes. Nuestro protagonista lo vive en su propia piel, y reacciona
negándose cualquier esperanza de integración y salvación. Malta entró en mayo de 2004
en la UE y en 2006 aplicará el tratado de Schengen, incorporándose al espacio europeo
de libre circulación de personas. La isla se encuentra en el centro del Mediterráneo y
numerosos inmigrantes de África dan a parar a sus costas. Así, mientras que la UE
presiona para que sean respetados los estándares internacionales, se registra un
aumento de la intolerancia en la población local.
Otro tema que presenta el cómic es la dimensión histórica de las migraciones
en el Mediterráneo. Nosotros la vivimos como una emergencia de la actualidad, pero
desde siempre ha habido movimientos migratorios, comenzando por los indoeuropeos
entre el final del tercer y del segundo milenio antes de Cristo. Las lentas fases históricas
del pasado se han acelerado en el siglo XX debido a algunos factores: la necesidad de
los pueblos del Sur de emigrar en busca de trabajo, y el mito de la riqueza de
Occidente, transmitido a través de una imparable circulación de imágenes e
informaciones. Pero no debemos olvidar que la migración es una
característica existencial del hombre.
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